miércoles, 15 de abril de 2009

Torrevelo (sin concierto pero con prórroga)

Está demostrado que la coeducación garantiza que niños y niñas reciban una educación igualitaria y en igualdad, lo que la convierte, además, en una de las bases de la lucha contra las conductas discriminatorias por razón de sexo.

Como hace días mostré mi opinión al respecto del concierto del colegio Torrevelo, a nadie se le escapará que, como persona con vocación educativa y como integrante de la sociedad cántabra, hoy me siento feliz ante noticias como la NOTICIA DEL DÍA.

11 comentarios:

La Habitación Roja dijo...

Minipunto y punto para Cantabria! ;D... por algo se empieza! a ver si otras comunidades nos siguen! :D

Anónimo dijo...

Pues ahi va mi opinión: retirar el concierto educativo al Torrevelo no sólo me parece un atropello legal (hay sentencias del TS qe avalan la no discriminación de la enseñanza diferenciada) y un atentado a la liberta de enseñanza y de elección de los padres en igualdad de condiciones con los demás. También me parece una manifestación retrógada y antipedagógica. Y para apoyar esto ahí va el reportaje que ha publicado EL PAIS -sí, sí, EL PAIS- este pasado domingo 12/04/2009:

EL FRACASO ESCOLAR, ¿CUESTIÓN DE SEXO?

El elevado descalabro educativo español (30,8%) es un asunto masculino - Las alumnas obtienen un rendimiento superior

JOSÉ LUIS BARBERÍA 12/04/2009

“Tenemos un problema muy serio con los chicos”, resume el profesor Antonio Matamala, tras descomponer, para el periodista, la fórmula en la que se sustenta nuestro modelo educativo: “Dos medidas de comprensión lectora, dos de atención en clase y dos de esfuerzo personal”. A juicio de este pedagogo, director de Bachillerato del colegio Liceo Europeo de Madrid, el problema es que buena parte de los alumnos varones se muestran incapaces de cumplir con esas exigencias mínimas. Se mire como se mire: por cursos y ciclos académicos, por autonomías o redes de titularidad pública o privada, resulta ya innegable que las alumnas obtienen un rendimiento sustancialmente superior al de los chicos a lo largo de todo el sistema educativo. Es una noticia incómoda, incluso, excéntrica, pero tan persistente que ha acabado por romper el pudoroso corsé de la corrección política.

Reconozcámoslo abiertamente: el desastre del elevado fracaso educativo español (30,8% en 2006) y el abandono escolar temprano son un asunto esencialmente masculino. Sin la abultada contribución de los varones a ese descalabro, en el que la inmigración contribuye sólo en una porción mínima, las alumnas españolas no estarían muy por debajo de la media educativa de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), establecida en el Informe PISA. Y lo que tenemos, en la antesala de la sociedad del conocimiento, es que más del 36% de los muchachos y el 25% de las chicas salen del sistema escolar sin ni siquiera haber cubierto la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO); jóvenes con una formación académica mínima y ni oficio, ni beneficio. El objetivo comunitario de reducir el fracaso escolar al 15,5% en 2010 se ha convertido para España en una amarga quimera.

¿Vamos a un modelo de pareja común en la que el varón es manifiestamente más iletrado que la mujer? Porque en la educación, el sexo débil es claramente el masculino. “Hay chavalas con una capacidad impresionante; sacan unas notas excelentes, hacen montones de extraescolares: ballet, deporte, piano, militan en una ONG y encima, ayudan en su casa”, se admira Matamala. Las chicas lo hacen ya mejor en los primeros años de escolarización y ese rendimiento diferencial superior se mantiene, con altibajos, a lo largo del recorrido educativo hasta desembocar en la Universidad. En los últimos años, el porcentaje de licenciaturas universitarias conseguido por las mujeres se sitúa en torno al 61%. Y eso, pese a que las chicas continúan estando más retrasadas en las asignaturas de matemáticas y física y que, por lo mismo, siguen mostrándose reticentes ante las carreras científico-técnicas. La directora del Instituto de la Mujer, Rosa Perís, achaca a razones culturales esa pobre representación femenina, cercana al 30%.

“Las carreras técnicas les dan miedo porque ellas son muy prácticas y buscan salidas profesionales más compatibles con el proyecto de fundar una familia, tener hijos…”, explica, a su vez, el profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Antonio García Martínez. Según eso, el estancamiento en el número de catedráticas y de personal docente femenino universitario (36,1%) y la falta de correspondencia entre la superior formación de las mujeres y su lugar en el mercado laboral tiene que ver con su voluntad de procrear, una suerte de “mandato de género” que trunca, a menudo, trayectorias profesionales brillantes. La discusión está en si el denominado “techo de cristal” (expresión que designa los obstáculos supuestamente invisibles que impiden a las mujeres ocupar puestos de responsabilidad para los que están preparadas) depende sólo de factores culturales o influyen también elementos biológicos. En cualquier caso, la conciliación entre la vida laboral y familiar se revela como una necesidad urgente, puesto que ningún país -no, desde luego, España-, puede permitirse el lujo de prescindir de la riqueza potencial que conlleva la formación de las mujeres.

La variable de género ha sido poco utilizada en la investigación estadística oficial, aunque pocos directores de centros de enseñanza dudan, a estas alturas, de la significación de las diferencias entre el comportamiento educativo masculino y femenino. A falta de datos oficiales y sin pretensiones científicas mayores, algunos pedagogos han optado por confeccionar sus particulares estadísticas para poder calibrar el alcance del fenómeno, siquiera en el plano doméstico. La de Matamala, que cubre los cuatro cursos de la ESO y los dos de Bachillerato, muestra que en los seis ejercicios académicos el número de varones suspendidos en más de tres asignaturas superó siempre al de las chicas. Los propios estudios del Ministerio de Educación establecen que entre los estudiantes que acaban la ESO el porcentaje de varones repetidores (49%) dobla, prácticamente, al de las mujeres (26%).

Pero es que, además, los premios extraordinarios por rendimiento académico o esfuerzo personal pertenecen a las mujeres de forma tan abrumadora que, en algunos centros, se priman los méritos masculinos para evitar que los varones se sientan convidados de piedra en la fiesta. En la práctica, la “discriminación positiva” lleva tiempo ejerciéndose en determinadas universidades privadas que buscan asegurar un cierto equilibrio de matrículas masculinas y femeninas. “Sé de una universidad, cuyo nombre no diré, en el que las mujeres necesitan medio punto más de nota media para poder ser admitidas”, indica un profesor. Aunque, por lo general, las diferencias se recortan en el Bachillerato -en la etapa en la que los asuntos amorosos ocupan buena parte del universo mental femenino y los chicos reaccionan con una mejor disposición para el estudio-, el retraso no termina nunca de enjugarse totalmente a efectos de la mayoría estadística. De hecho, el reparto más equitativo de los suspensos no permite recuperar todo lo perdido, ni deshacer la ventajosa posición que ocupan las mujeres en la franja de los sobresalientes y notables. El porcentaje de chicas que se gradúan en la enseñanza posobligatoria (Bachillerato, en la rama académica) supera en 12 puntos al de los hombres. El 58,25 % de los alumnos que se matricularon en la Universidad en 2007 fueron mujeres.

¿Qué está pasando para que este fenómeno, generalizado dentro del mundo desarrollado, se produzca en nuestro país de forma bastante más acusada? Aceptado que el nivel de inteligencia es igual entre los sexos y que la escuela tiene vocación igualitaria (a diferencia en, muchos casos, de la familia y del mercado de trabajo) las explicaciones se centran, sobre todo, en la más temprana maduración psíquica y física de las mujeres. “No se puede generalizar, pero a ciertas edades, las chicas son más espabiladas”, sostiene Dolores Villalba, directora de un colegio público de Primaria en Vallecas (Madrid). “Maduran antes, son más constantes y estudiosas”, apunta, a su vez, Juan José Nieto, director de un instituto de Secundaria.

Encuestas llevadas a cabo en una serie de institutos muestran que en la ESO y el Bachillerato los chicos estudian una media de tres horas semanales, mientras que las chicas dedican a esa tarea alrededor de ocho. A la vista de estos datos, está claro que demasiados niños pasan demasiado tiempo con los videojuegos y matan las horas ante el televisor en lugar de hacer sus deberes y también que las chicas trabajan y se esfuerzan más. “Ellas son más aplicadas porque también son más conscientes de la importancia de la educación. Hay que tener en cuenta que en los niveles de formación bajo la tasa de paro femenino es muy superior”, subraya la directora del Instituto de la Mujer. También se implican más en la clase. “De ocho manos que se levantan para formular una pregunta académica, siete son chicas”, comenta Matamala.

Y eso, por no hablar del comportamiento masculino en esas edades en las que la testosterona desbocada causa estragos. Los estudios del colegio Montessori y la experiencia de otros centros muestran que más del 80% de los alumnos conflictivos suelen ser chicos. Ellos acaparan los partes de incidencia y las expulsiones, protagonizan la gran mayoría de los actos de indisciplina y las agresiones. En contraste con esa característica física, algunos pedagogos detectan entre las chicas una “agresividad psicológica alta” de efecto igualmente pernicioso. La expresión “son un horror”, referida a los niños, más indisciplinados, desordenados, inconstantes, se escucha, sobre todo, en Primaria de boca de un profesorado abrumadoramente femenino. De ahí, que, especialistas como el propio Matamala, propugnen reequilibrar la composición por sexos del profesorado. “Hay profesoras que como no logran entender los comportamientos de los niños varones corren el riesgo de incurrir en falta de empatía”, señala.

Lo que parece claro es que el dominio temprano de la lectura y la escritura -de acuerdo con una serie de informes, en estas materias, las mujeres llegan a acumular una ventaja de hasta año y medio-, contribuye poderosamente al mejor rendimiento continuado. Según el Informe PISA 2006, las alumnas españolas aventajan en 35 puntos a los chicos en el área de escritura, lengua y comprensión lectora, frente a los nueve puntos de retraso que arrastran en matemáticas.

“Nuestro sistema educativo está en crisis, sobre todo, porque aplicamos la misma metodología a chicos y chicas sin tener en cuenta sus notables diferencias biológicas, el dimorfismo cerebral que explica sus distintos comportamientos”, sostiene la profesora de derecho administrativo de la Universidad Carlos III, de Madrid, María Calvo Charro, autora de numerosos trabajos sobre la educación. A su juicio, “las chicas se adaptan mejor al sistema gracias a su precocidad en el habla y la escritura, mientras que los chicos adquieren mayor facilidad para el pensamiento lógico matemático y el razonamiento abstracto”.

Madre de dos chicas y dos chicos y presidenta en España de la Asociación Europea para la Educación Diferenciada, Calvo Charro sostiene que la educación mixta de aplicación metodológica común ha dejado de tener sentido, a la luz de la experiencia y de los actuales conocimientos científicos.

“Hay múltiples y crecientes ejemplos en Estados Unidos, Australia y Europa que demuestran”, subraya, “que aplicar a los chicos y chicas metodologías y ritmos diferentes contribuye a mejorar sus rendimientos escolares. En la educación diferenciada o especializada por sexos como le llamamos, las muchachas están más centradas y tranquilas, menos pendientes de los chicos”. Asegura que ellas mejoran en matemáticas y física y los chavales, que, a su juicio, precisan un ambiente más competitivo y disciplinado, progresan en lenguaje. “Veo ventajas y ningún inconveniente. No es una cosa de la derechona, no se trata de volver a segregar a los sexos; es una cuestión de eficacia, chicos y chicas pueden seguir conviviendo en la escuela y compartiendo otras clases”, aclara.

Pese a todo, su propuesta escandaliza a buena parte de la comunidad educativa. “La coeducación es, en sí misma, un valor que facilita la convivencia en igualdad. Hay que tener en cuenta que la educación no es solo la transmisión de conocimientos”, destaca Carmen Vieites, de UGT y promotora del proyecto Sindicadas. Educando en Igualdad. “No creo que separar a los alumnos por sexo resuelva las cosas”, comenta Ana María Savaté, directora de la Oficina de Igualdad de Género de la Complutense de Madrid. Tampoco a Matamala le parece una buena idea. Al igual que otros especialistas, opina que los políticos, los padres y el conjunto de la sociedad debe tomarse en serio que la educación es una tarea de todos y que hay que combatir el modelo de sociedad consumista que alimenta el deseo y, por lo mismo, la frustración.

Piensa que los palos que bloquean la rueda del sistema educativo son también el bombardeo televisivo de la violencia, el abandono de valores como el esfuerzo y el machismo todavía latente en tantos hogares españoles. La pregunta sigue siendo: “¿Qué hacer?”. Pero la única respuesta unánime es que habrá que hacer lo imposible para reducir la calamidad del desastre escolar -esa grieta de género-, y para que nuestro país no pierda pie en el camino hacia la sociedad del conocimiento.

La Habitación Roja dijo...

lo mismo si hacemos dos grupos entre los alumnos diferenciandolos no por sexo, si no por color de pelo, altura, mes de nacimiento o lo que se os pueda ocurrir, nos llevamos otra sorpresa y resulta que los/as rubi@, alt@s o los nacidos en el primer semestre del año, tienen mayor capacidad de comprensión que l@s moren@s, l@s baj@s o los nacidos en el segundo semestre... todo depende del color con que se mire, y según lo que queramos demostrar siempre habrá grupos de población qeu nos sirvan para demostrar lo que queremos, ahora que..

¿queremos demostrar que niños y niñas no son iguales?, pues ahí estamos atentando contra la constitución ya!

Anónimo dijo...

¿No ves el el inútil empeño que se descubre en tu post no de conocer la realidad, para sacar el máximo provecho de la misma -en este caso las mayores y mejores posibilidades educativas-, sino de configurar la realidad de acuerdo a esuqumas ideológicos preconcebidos?. ¡Por supuesto que el hombre y la mujer son sustancialmete iguales en cuanto a drechos y obligaciones y su inserción social!, pero la TOZUDA REALIDAD es que hombres y mujeres tienen diferencias constitutivas originales (afectivas, sexuales, neurológicas, de ritmo madurativo, etc, etc. etc.), por lo que la educación PERSONALIZADA (es decir, una educación centrada en la PERSONA, en el ser personal), será necesariamente más rica y eficaz para la realización PERSONAL.O sea, la enseñanza diferenciada tiene puesto el acento sobre todo en el ser PERSONAL, en la persona, en el alumno, y sin excluir la faceta social. De ahí que como se descubre e insinúa en EL PAIS, quizás en estos tiempos haya que que poner má énfasis en la diferenciación personal para evitar tanto fracaso ecolar que, no se olvide, e ante todo un FRACASO PERSONAL de los propios alumnos, que es lo peor.

Pedrot dijo...

Anda!!!! Pero si ha vuelto nuestro amiguete el "Anónimo", ese que habla de atropellos legales, el que decía que los papis del Torrevelo ayudan a las familias más desfavorecidas, ese que en vez de mirarle en culo a Maripili se le tiene que mirar a Carlitos, ese que no sabe que en Cantabria hay un Plan de Atención a la Diversidad, ese que no sabe que el que contamina paga, ese que no sabe que el que quiere una educación sexuada la tiene que pagar, ese que tienes los "cojo..." tan bien puestos que se esconde ante el anonimato, ese que entra en blogs progres, ese que lee El País, ese que defiende lo indefendible, ese que habla del derecho a la libertad a costa de los demás, ese que aburre con sus comentarios, ese que etc. etc. etc. etc. etc. etc.

Anónimo dijo...

¿Prorroga?

No son de mi propiedad,
ni son mis tontos por ciento,
mis hijos son de verdad,
y de mentira si miento.

Les miento si les separo
y a competir les obligo,
pensando que son reparo
las faldas..., ¿o son castigo?

Dando lo mixto por cierto,
y a los dioses..., por humanos
solistas de este concierto:

Dejenlos crecer paganos,
"sin francos"..., franco su puerto
y que "pasen" de las manos.

Que no se acote ni un huerto,
ni haya ojos que busquen..., vanos.

La Habitación Roja dijo...

ANÓNIMO:

Me ofendes con la frase: "¿No ves el el inútil empeño que se descubre en tu post no de conocer la realidad, para sacar el máximo provecho de la misma -en este caso las mayores y mejores posibilidades educativas-, sino de configurar la realidad de acuerdo a esuqumas ideológicos preconcebidos?."

Sin conocerme me juzgas afirmando que sigo una doctrina, si pretendes con eso desacreditar mis argumentos vas por mal camino.


Respecto a tu frase: "¡Por supuesto que el hombre y la mujer son sustancialmete iguales en cuanto a drechos y obligaciones y su inserción social!, pero la TOZUDA REALIDAD es que hombres y mujeres tienen diferencias constitutivas originales (afectivas, sexuales, neurológicas, de ritmo madurativo, etc, etc. etc.)" tu mismo te das la solución, hombres y mujeres somos SUSTANCIALMENTE IGUALES, por lo tanto debermos tener educaciones SUSTANCIALMENTE IGUALES, el que tengamos diferentes ritmos de maduración sexual, se queda en algo meramente fisiológico y no es como para diferenciar la educación por ello.

Aparte de que los niños y niñas tengan que recibir educación conjunta por sus mismas necesidades educativas, no podemos dejar de lado el que interactuar en sociedad, aprender a relacionarse con personas del otro sexo de otras religiones y de diversos orígenes es siempre algo que refuerza la formación de l@s niñ@s.

No olvidemos que al final de su vida educativa está la vida laboral, donde todos esperamos que nadie sea discriminado por razones de sexo, y por lo tanto y si se van a enfrentar a lo mismo, y ambos van a tener los mismos años para formarse, lo justo es dar una educación de calidad e igual a TODOS los grupos sociales y sexuales, ya sabes eso de ... para los altos para los bajos para los rubios para los morenos.. ;D :D

Anónimo: ya que veo que la diferencia de sexo es para ti tan importante en la formación y como afecta o absorbe la persna la misma en función de sus sexo... si tu fueras a realizar una entrevista... ¿te condicionaría el sexo de la pesona a la hora de seleccionarla?

ROJO ES EL COLOR dijo...

Gracias a tod@s por el debate abierto. Aunque algunos de los argumentos me parecen insostenibles, he de felicitar bajo mi criterio las exposiciones de La Habitación,por su claridad; coincidimos además en casi todos los planteamientos.
Por cierto al anónimo poeta, tengo dudas entre dos identidades posibles, manifiestaté por favor!!, jejeje

Pedrot dijo...

Ahhhhh cojonudo, agradecimientos a La habitación roja, al anónimo poeta y a mi no ¡¡¡ No es justo !!! Yo que le doy un poco de vidilla a estos foros y caña a los individuos trasnochados que te comentan. No sé si volveré a comentar. ¡¡¡Qué chasco!!!

ROJO ES EL COLOR dijo...

Has tardado menos de lo que esperaba en picar PedroT, jejejeje
Si necesitas mención especial, mil gracias por tus aportaciones...
Pero relee mi comentario anterior, estabas agradecido también eh?

Anónimo dijo...

Lo de "manifiestaté" suena a fantasma, pero me hizo gracia, eso si, si estas dudando entre dos, yo ya logre ser uno.
Gracias por el espacio, por el color y en cuanto a lo de poeta, que mas quisiera yo...,

NO ES POETA

Cuando Babel es tan Pisa
quien resume no es poeta,
ni el bohemio es un asceta,
ni el parado tiene prisa.

Me motivan las cuestiones
que dan o quitan el asma,
no encuentro la cataplasma
si enseñan las religiones.

Así que solo de vez
en cuando tendrá lugar
la aparición de este pez,

que se quisiera fugar
a un lugar donde la sed,
soñara con madrugar,

diera ganas de jugar
y ninguna de ser juez.